Mirar ciego

Exhibición realizada conjuntamente con Verónica Luyo presentada en Espacio Fundación Telefónica Lima, 2018.
Curada por Max Hernandez-Calvo

La memoria sensorial y los procesos de interpretación (más bien habilitados por la memoria cognitiva) son el eje de “Mirar ciego” de Álvaro Icaza y Verónica Luyo.

Los artistas conjugan tecnologías digitales de video, proyectores analógicos de diapositivas, dispositivos electrónicos DIY y objetos hallados (como escamas de pez), para generar imágenes remanentes abstractas que invitan a una reflexión sobre la percepción y la comprensión del sentido de lo que observamos.

Con la figura, a primera vista contradictoria, del “mirar ciego”, Icaza y Luyo aluden al ver que se produce independientemente de la mirada. Es decir, un mirar que no se enfoca en objeto alguno ni se dirige a un exterior: un efecto no intencional de los estímulos sensoriales que dan lugar a la percepción de imágenes ahí donde (ya) no las hay. Las imágenes remanentes con las que trabajan—huellas electroquímicas en la retina—nos llevan a ver “fantasmas de la luz”, por así decirlo.

Pero este mirar sin mirar que proponen los artistas también se refiere a una forma muy literal de insight (textualmente, “mirar adentro”): la percepción de los fenómenos entópticos. Esta figura de la oftalmología alude, entre otras cosas, al ver lo que está dentro de nuestros mismos ojos—vasos y glóbulos sanguíneos oculares, opacidades en el humor vítreo, etc.—. De ahí el uso de las escamas de pez, que pueden recordar al cristalino del ojo (y, según su grado de transparencia, a uno afectado por cataratas).

Álvaro Icaza y Verónica Luyo sugieren así otra idea de la visión, una en donde las huellas fantasmales de imágenes previas, las alteraciones internas del ojo y los accidentes del mirar, ponen en cuestión la certidumbre de nuestra comprensión del mundo mientras enriquecen su experiencia al trascender el ámbito de lo que pasa delante de nuestros ojos.

Max Hernández Calvo
Curador